El 1 de mayo de 1983 no nació solo un programa de radio.
Nació una idea.
Un propósito.
Una forma de conectar culturas.
Italianísimo comenzó en Ciudad Bolívar, en una emisora AM, cuando mi papá y Miguel Salvo, junto a Tomás Antonio “El Chino” León, decidieron hacer algo distinto: usar la radio como herramienta para construir comunidad.
El objetivo inicial era claro y concreto:
recaudar fondos para la construcción de una cancha de futbolito en la Casa de Italia.
No había estrategia digital.
No había marketing.
Había intención.
Y eso fue suficiente.
Lo que empezó como una iniciativa puntual se transformó en algo mucho más grande.
La música italiana, contada en español, empezó a resonar en una audiencia que no solo escuchaba… sino que se identificaba.
Italianísimo creció.
Pasó por distintas emisoras.
Se adaptó a los tiempos.
Evolucionó.
Pero nunca perdió su esencia.
Con el paso de los años, el proyecto también atravesó momentos difíciles.
La partida de mi papá en 2006 marcó un antes y un después.
Ese mismo año asumí completamente la responsabilidad de continuar este legado.
Desde entonces, Italianísimo ha sido mucho más que un programa.
Ha sido un compromiso.
Hoy, más de cuatro décadas después, Italianísimo sigue vivo.
Ya no solo en la radio tradicional, sino también en el mundo digital, llegando a oyentes en distintas partes del planeta a través de su plataforma online.
Se convirtió en un espacio donde la cultura italiana sigue latiendo, pero hablando en español.
Un puente entre generaciones.
Entre países.
Entre historias.
Porque si algo ha definido siempre a Italianísimo, es eso:
la capacidad de unir.
Unir a Italia con Venezuela.
Unir a los migrantes con sus raíces.
Unir a quienes aman una cultura, sin importar dónde estén.
Hoy queremos agradecer.
A quienes formaron parte de este camino.
A quienes ya no están, pero dejaron huella.
A quienes siguen acompañando cada emisión.
Y también queremos compartir algo especial.
No contamos con imágenes reales de aquellos primeros años en cabina.
Pero gracias a la tecnología actual, recreamos una escena que representa ese momento inicial.
No es una fotografía histórica.
Es algo más importante:
un homenaje.
Un intento de capturar el espíritu de lo que fue, lo que es y lo que seguirá siendo Italianísimo.
Porque más allá del tiempo, de los formatos o de las personas…
Italianísimo sigue cumpliendo su misión:
👉 Llevar un pedacito de Italia al corazón de cada oyente.